Imaginamos lo que podemos llegar a ser, lo que pudimos haber sido, pero nunca lo que somos. La mente, abierta a cualquier fantasía destruye realidades, erosiona recuerdos, perfecciona amistades, manipula el cerebro. Vasta energía onírica, eterna fuente de irrealismo ¿Cómo algo casi sobrehumano, podríamos decir etéreo, perece y se desvanece pero no persiste imitando a la energía?
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